sábado, 7 de diciembre de 2019

Beneficios y limitaciones de la realidad virtual y aumentada en las aulas

La realidad virtual y la realidad aumentada como tecnologías de transformación del proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Cómo se implementan la realidad virtual y la realidad aumentada en la educación?

Para empezar, ¿en qué consisten la realidad virtual y la realidad aumentada? ¿Cómo pueden implementarse en el sistema educativo? De acuerdo a la plataforma Augment, la realidad virtual es una simulación artificial generada por un ordenador de un entorno o situación de la vida real, especialmente estimulando la visión y la audición.
Dicho esto, en el ámbito educativo, la realidad virtual lograría sumergir al alumno de tal modo que le haría sentir como si estuviera experimentando la realidad simulada de forma directa. Algunas de las tecnologías utilizadas para una experiencia de realidad virtual son las gafas Oculus, por ejemplo.Niña en el aula utilizando la realidad virtual y aumentada con su profesor tomando notas.
Por su parte, la realidad aumentada se trataría de la tecnología que superpone las mejoras generadas por un ordenador sobre una realidad existente con el fin de hacerla más significativa a través de la capacidad de interactuar con ella. Los alumnos pueden hacer uso de la realidad aumentada a través de aplicaciones móviles, por ejemplo, las cuales combinan componentes digitales en el mundo real.
¿Y qué supone esto en educación? Implica la vivencia del proceso de enseñanza, lo cual resulta clave para lograr la motivación de los alumnos y, en definitiva, lograr que estos adquieran aprendizajes significativos.
El hecho de que los alumnos se sientan inmersos en aquello que están haciendo, es decir, en su proceso de enseñanza-aprendizaje, les conduce a asimilar los contenidos y a adquirir una serie de competencias a través de la experiencia.

¿Cuáles son sus beneficios y limitaciones en las aulas?

Pese a sus demostrables múltiples ventajas, parece ser que los productos y, en definitiva, la tecnología de la realidad virtual y aumentada aún no es para todos los públicos, debido a que no resulta asequible económicamente.
Tal y como señala Mario Alaguero, docente de la Universidad de Burgos y especialista en restauración digital, el principal problema de la realidad virtual y aumentada en las aulas es la falta de financiación en educación. Según él, resulta fundamental saber utilizar las tecnologías correctamente, optimizando los recursos para la creación de contenidos como, por ejemplo, la realidad virtual portable.
Además, el hecho de que sus productos presenten una longevidad reducida conduce a una mala recepción en los centros educativos, consiguiendo que los docentes y el resto de profesionales pierdan interés en adquirirlos para sus aulas.
Sin embargo, el número de aspectos beneficiosos de la realidad virtual y aumentada en las aulas es mucho mayor que el de sus limitaciones. Por una parte, promueve profundamente la motivación de los alumnos, ya que se trata de una tecnología atractiva para ellos, de manera que consigue fomentar considerablemente su atención e interés en el contenido.
Del mismo modo, el hecho de posicionar al alumno como el protagonista de su propio aprendizaje y mostrarle de una forma real y práctica el contenido, favorece la retención y asimilación de los contenidos.Alumno en clase aprendiendo mediante la realidad virtual y aumentada.
Asimismo, utilizar técnicas como el aprendizaje cooperativo a través de la realidad aumentada y virtual ayuda a desarrollar una serie de habilidades sociales y personales necesarias, no solo para la vida personal y académica, sino también para el futuro social y laboral. Y, sobre todo, ayudan a establecer un buen escenario de educación en el uso de las nuevas tecnologías.

El valor de la realidad aumentada y virtual

Por último, la realidad aumentada y virtual puede convertirse en una experiencia emocional que puede ayudar a la promoción de valores. Al tratar situaciones cotidianas y reales en las que los alumnos tienen que jugar un rol, se está consiguiendo que el alumno se ponga en el lugar de los demás, es decir, que aprenda a ponerse en la perspectiva del otro y, por consiguiente, a empatizar.
En definitiva, el uso de la realidad virtual y la realidad aumentada en las aulas tiene la sincera intención de transformar el proceso de enseñanza con el fin de mejorar la calidad de la educación y originar en el alumno aprendizajes significativos. Y, a pesar de que en la actualidad aún presenta muchas limitaciones, merece la pena seguir trabajando en la realidad virtual y aumentada por todos los beneficios que manifiesta a nivel educativo.
«Gracias a la sensación de presencia que brinda VR, los estudiantes pueden aprender sobre un tema al vivirlo. Es fácil olvidar que las experiencias de realidad virtual no son reales: un cuerpo realmente cree que está en un lugar nuevo. Este sentimiento involucra a la mente notablemente».
-Nick Babich-
 

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